Una vida no cabe en una foto
Pero puede
quedarse
en un libro.
Tú cuentas tu vida en voz alta, a tu ritmo y desde tu casa. Una novelista la convierte en un libro que tus hijos y tus nietos van a guardar.
Casi todos quieren dejar su historia. Casi nadie se sienta a escribirla. Aquí puedes empezar como empiezan los buenos recuerdos: conversando.
Cercanía, escucha y pluma.
En ese orden.






